Si sobre ti nadie escribe,
es que no mereces la pena.
No.
Si por mí nadie escribe,
ya escribiré yo.
Merezco la pena, existan poemas o no.
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lunes, 25 de septiembre de 2017
martes, 31 de marzo de 2015
Protect me.
Posiblemente me quiera, me ame, me adore, ¡vaya usted a saberlo!, lo único cierto es que tiene una habilidad especial para herirme.
sábado, 4 de octubre de 2014
4.
El mejor regalo para alguien que juega a esconderse es un lugar donde refugiarse. Un sitio seguro, en paz, confortable. Donde premien la imaginación, las tazas humeantes y el brillo de la luz a media noche.
Me has dejado entre las manos un lugar donde resguardarme, para que cuando se me agoten las energías pueda hundir la cabeza entre las páginas que se abren ansiosas ante mí. Me has regalado personajes que se quedarán dentro tanto o más tiempo del que dure su historia, detalles que deberé inventar a mi antojo, batallas que lucharé desde el sofá.
Necesitaba algo en lo que poder esconderme de nuevo ahora que no quiero esconderme nunca más. Porque releo lo que escribía hace tres años y no me reconozco. Ha cambiado mi vocación, mi forma de afrontar el sobrevivir y mis ganas de pelear. Después de morir en pasiva, vivo en activa.
Hoy, este día, sí que sí: Feliz cumpleaños, Mika.
viernes, 1 de agosto de 2014
¡A por todas y a por ninguna!
Creo...creo que se me ha metido un Tuenti en el ojo.
Querida Mika, esa que tenía diecisiete inocentes años: ojalá te tuviera enfrente. Ojalá existiera una máquina del tiempo para poder regresar atrás y meterte esa hostia en la cara que tanto te mereces. ¡¡Cabezota, idiota, irresponsable!! No me valen tus excusas, se acabó. Me da igual lo que sucediera, cómo estuvieras y lo que desearas en ese momento, porque ahora la que se jode soy yo.
Si viera esas fotografías y pensase: "Qué maravilloso todo. Tan bonito y precioso. Ay, señor, que me muero del gusto de ver esas imágenes tan hermosas y esos estados y esos todo. ¡Oh, mis queridos contactos, cuánto tiempo! Gente a la que adoro, caracoles, ¡qué perfecto!", pues mira, diría que mereció la pena porque a lo mejor a los 20 moría atragantada por un pionono y oye, la vida hay que vivirla un poquito. Pero es que las veo y me dan igual, miro mis contactos y me la refanfinflan, pienso en lo que podría haber hecho y me doy cuenta de que fui tonta del culo. Es decir, estuvo bien, aquello fue divertido...pero se acabó ahí. Efímero e insustancial, no me ha aportado más que recuerdos y ratos amargos porque las personas vienen y van y a mí se me ha quedado un sabor agridulce de verme aquí, envuelta en mi presente, sin querer pensar en nadie. Sin apetecerme vínculos ni intimidad, rehuyendo y no por miedo. Lo que se traduce en ser una huraña, lo que se traduce en ser un típico personaje de serie típica americana molonga que enamora a todos los pardillos que la ven porque la protagonista es un mal bicho con un pasado raro y cruel y una personalidad más rara y cruel (con ella misma) todavía. Qué cuadro.
Tan sumamente calculadora, pragmática y racional...Así era, así soy, así me definiré toda mi vida y en esos momentos, me dejé llevar por una cosa llamada "El Pavo" (lo escribo en mayúsculas porque es algo muy, muy, muy grave) y me toca pagar "El Pato" (también en mayúsculas porque es algo aún más grave, si cabe).
Querida Mika, desearía que hubieras aprovechado todas tus opciones. Aunque ni siquiera lo imaginabas, estaban al alcance de tu mano; incluso, fíjate, me aventuraría a decir que desearía que hubieras abandonado aquel lugar, lo que significaría no responder a los consejos de Silvia, y haber invertido tu tiempo en algo de provecho. Probablemente, con la que nos está cayendo, bonita, estarías agradecida (te lo digo yo, que soy tu tú de 22 años).
Me arrepiento, sí. Porque mi cabeza está repleta de fechas, personas, frases, opiniones, advertencias, llamadas de teléfono, mensajes de texto, correos electrónicos, quedadas a deshora, borracheras, cuartos de baño ajenos, cervezas, gominolas, abrazos, desplantes, mentiras -a medias y a cachos-, corazones, bocadillos, lugares, autobuses...y nada de eso me sirve para escapar de aquí, con la cabeza en alto y los hombros hacia atrás, el día de mañana.
Estoy perdida, Mika. Confusa y perdida, asustada, sola ante mis decisiones. Me da pavor equivocarme otra vez. No pretendo una nueva derrota, necesito un comienzo que me encauce y, en estos instantes, con la disyuntiva entre una elección y otra, con la disyuntiva entre arriesgar o permanecer quieta, con el orgullo machacado de no haber logrado algo por lo que aposté, con el dolor de sentirme imbécil por perseguir algo que no iba a hacerme feliz, con las escasas ganas de aventurarme y con el desconsuelo de perderla...no sé qué hacer. Agosto se va a hacer largo en cuanto se me acaben las ideas. Ahora sólo me queda enmendar tus errores, dentro de mis posibilidades, y mirar hacia adelante no sea cosa de que la de 25 o 27 me escriba una carta del estilo cagándose en mi estupidez.
Mika, tu puta madre.
Querida Mika, esa que tenía diecisiete inocentes años: ojalá te tuviera enfrente. Ojalá existiera una máquina del tiempo para poder regresar atrás y meterte esa hostia en la cara que tanto te mereces. ¡¡Cabezota, idiota, irresponsable!! No me valen tus excusas, se acabó. Me da igual lo que sucediera, cómo estuvieras y lo que desearas en ese momento, porque ahora la que se jode soy yo.
Si viera esas fotografías y pensase: "Qué maravilloso todo. Tan bonito y precioso. Ay, señor, que me muero del gusto de ver esas imágenes tan hermosas y esos estados y esos todo. ¡Oh, mis queridos contactos, cuánto tiempo! Gente a la que adoro, caracoles, ¡qué perfecto!", pues mira, diría que mereció la pena porque a lo mejor a los 20 moría atragantada por un pionono y oye, la vida hay que vivirla un poquito. Pero es que las veo y me dan igual, miro mis contactos y me la refanfinflan, pienso en lo que podría haber hecho y me doy cuenta de que fui tonta del culo. Es decir, estuvo bien, aquello fue divertido...pero se acabó ahí. Efímero e insustancial, no me ha aportado más que recuerdos y ratos amargos porque las personas vienen y van y a mí se me ha quedado un sabor agridulce de verme aquí, envuelta en mi presente, sin querer pensar en nadie. Sin apetecerme vínculos ni intimidad, rehuyendo y no por miedo. Lo que se traduce en ser una huraña, lo que se traduce en ser un típico personaje de serie típica americana molonga que enamora a todos los pardillos que la ven porque la protagonista es un mal bicho con un pasado raro y cruel y una personalidad más rara y cruel (con ella misma) todavía. Qué cuadro.
Tan sumamente calculadora, pragmática y racional...Así era, así soy, así me definiré toda mi vida y en esos momentos, me dejé llevar por una cosa llamada "El Pavo" (lo escribo en mayúsculas porque es algo muy, muy, muy grave) y me toca pagar "El Pato" (también en mayúsculas porque es algo aún más grave, si cabe).
Querida Mika, desearía que hubieras aprovechado todas tus opciones. Aunque ni siquiera lo imaginabas, estaban al alcance de tu mano; incluso, fíjate, me aventuraría a decir que desearía que hubieras abandonado aquel lugar, lo que significaría no responder a los consejos de Silvia, y haber invertido tu tiempo en algo de provecho. Probablemente, con la que nos está cayendo, bonita, estarías agradecida (te lo digo yo, que soy tu tú de 22 años).
Me arrepiento, sí. Porque mi cabeza está repleta de fechas, personas, frases, opiniones, advertencias, llamadas de teléfono, mensajes de texto, correos electrónicos, quedadas a deshora, borracheras, cuartos de baño ajenos, cervezas, gominolas, abrazos, desplantes, mentiras -a medias y a cachos-, corazones, bocadillos, lugares, autobuses...y nada de eso me sirve para escapar de aquí, con la cabeza en alto y los hombros hacia atrás, el día de mañana.
Estoy perdida, Mika. Confusa y perdida, asustada, sola ante mis decisiones. Me da pavor equivocarme otra vez. No pretendo una nueva derrota, necesito un comienzo que me encauce y, en estos instantes, con la disyuntiva entre una elección y otra, con la disyuntiva entre arriesgar o permanecer quieta, con el orgullo machacado de no haber logrado algo por lo que aposté, con el dolor de sentirme imbécil por perseguir algo que no iba a hacerme feliz, con las escasas ganas de aventurarme y con el desconsuelo de perderla...no sé qué hacer. Agosto se va a hacer largo en cuanto se me acaben las ideas. Ahora sólo me queda enmendar tus errores, dentro de mis posibilidades, y mirar hacia adelante no sea cosa de que la de 25 o 27 me escriba una carta del estilo cagándose en mi estupidez.
Mika, tu puta madre.
sábado, 17 de mayo de 2014
Sulti.
Escribo esto ahogándome, suplicando al tiempo que pase rápido y de la manera más indolora posible. Porque yo no soy capaz de desatar la cuerda que me oprime la garganta más, más, más...hasta que se me asfixia el alma.
Por mucho que llore o mis oídos se tornen sordos, no podré ayudarte, ni a ti ni a ellos y si creyeses que no me importa estarías profundamente equivocado.
Intenté dialogar. No funcionó.
Intenté que se diesen cuenta de su error. Fue en vano.
Y ahora, mi vida, estás pagando las consecuencias. No aquellos que se agrandan a costa de tu vida los bolsillos, no, tú. Tú pagas sus hipotecas, sus coches, sus cervezas y tapa. Su peinado nuevo, su ropa cara, sus días en la playa.
Tú.
Y yo no puedo hacer nada por ti. Ni por ellos. Y me ahogo.
Lo siento, vida...Aunque no sirva de nada.
Lo siento, vida...
Por mucho que llore o mis oídos se tornen sordos, no podré ayudarte, ni a ti ni a ellos y si creyeses que no me importa estarías profundamente equivocado.
Intenté dialogar. No funcionó.
Intenté que se diesen cuenta de su error. Fue en vano.
Y ahora, mi vida, estás pagando las consecuencias. No aquellos que se agrandan a costa de tu vida los bolsillos, no, tú. Tú pagas sus hipotecas, sus coches, sus cervezas y tapa. Su peinado nuevo, su ropa cara, sus días en la playa.
Tú.
Y yo no puedo hacer nada por ti. Ni por ellos. Y me ahogo.
Lo siento, vida...Aunque no sirva de nada.
Lo siento, vida...
domingo, 8 de septiembre de 2013
El lado bueno de las cosas.
Sé que algún día tendré que tomar una decisión. Y será grave. Porque: o sigo confundiendo y confundiéndome, o me libero de toda esta mierda.
viernes, 17 de mayo de 2013
Mi rayuela.
"A veces uno amanece con ganas de extinguirse, Rocamadour. Como si fuéramos velitas sobre el pastel de alguien inapetente. A veces nos arden terriblemente los labios y los ojos y nuestras narices se hinchan y somos horribles y lloramos y queremos extinguirnos. Seguro que ahora no comprendes ésto, pero cuando seas mayor habrá días en que amanezcas con ganas de que un aliento gigante sople sobre ti, apagándote. Así es la vida, Rocamadour, un constante querer apagarse y encenderse."
miércoles, 15 de mayo de 2013
martes, 23 de abril de 2013
On my cage.
[...]
Esta es mi lucha. Son mis fantasmas; esta pelea se gana con mis manos, con mis puños, con mis nudos en la garganta.
No puedo continuar sintiendo en las mismas arrugas de mi cara las mismas muecas que hacía cuando tenía diez años, la misma expresión que padecía cuando rozaba las páginas del diario.
Necesito que me duela la vida, sentir asco por ella y respeto por todas las demás que me rodean. Descubrir si sigo siendo esa niña que salvaba moscas de las hormigas o me he convertido en una más de la manada de insensibles que habitan ahí fuera; averiguar si pido que me quieran sin saber yo querer. Perdonarme o que me perdonen o las dos cosas.
A cada propósito, me decepciono; a cada éxito, abandono.
Por eso esta es mi lucha, no la nuestra.
Debo sacarlo de mí, afuera. Y salir yo con ello, a volar, lejos.
Si permanezco más tiempo aquí perderé, se me agotarán las ganas...
[...]
Esta es mi lucha. Son mis fantasmas; esta pelea se gana con mis manos, con mis puños, con mis nudos en la garganta.
No puedo continuar sintiendo en las mismas arrugas de mi cara las mismas muecas que hacía cuando tenía diez años, la misma expresión que padecía cuando rozaba las páginas del diario.
Necesito que me duela la vida, sentir asco por ella y respeto por todas las demás que me rodean. Descubrir si sigo siendo esa niña que salvaba moscas de las hormigas o me he convertido en una más de la manada de insensibles que habitan ahí fuera; averiguar si pido que me quieran sin saber yo querer. Perdonarme o que me perdonen o las dos cosas.
A cada propósito, me decepciono; a cada éxito, abandono.
Por eso esta es mi lucha, no la nuestra.
Debo sacarlo de mí, afuera. Y salir yo con ello, a volar, lejos.
Si permanezco más tiempo aquí perderé, se me agotarán las ganas...
[...]
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